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Las cuatro etapas del proceso creativo

Son muchos los estudios y publicaciones sobre la creatividad, sus elementos, fases, práctica, pero ahora nos enfocaremos en un clásico de la creatividad y de su análisis: Graham Wallas 

Wallas era un psicólogo social y en su libro presenta la tesis de que el proceso creativo tiene cuatro etapas. Se basaba tanto en sus propias observaciones empíricas como en los relatos de famosos inventores y en estudiosos de diversas ramas del saber. 


Wallas señala cuatro etapas del proceso creativo: preparación, incubación, iluminación y verificación, un baile en la delicada ósmosis del trabajo consciente e inconsciente.


1. Preparación

Durante la etapa de preparación se “investiga el problema en todas las direcciones.” Es la acumulación de recursos intelectuales con los que se construyen ideas nuevas; es totalmente consciente e implica parte investigación, parte planificación y parte entrar en un estado de mente y de atención.

Escribe Wallas: “El hombre formado, en esta etapa de preparación sigue ciertas reglas sobre el orden en el que dirigirá su atención a los elementos sucesivos.

2. Incubación

Sigue a continuación un periodo de procesamiento inconsciente durante el cual no se realiza ningún esfuerzo directo sobre el problema que estamos abordando. Es aquí donde se produce el “juego combinatorio” que era señal de identidad del pensamiento de Einstein.

Wallas señala que esta etapa tiene dos elementos divergentes: “el hecho negativo” de que durante la incubación no deliberamos conscientemente sobre ningún problema concreto, y “el hecho positivo” de que se produce una serie de acontecimientos mentales involuntarios e inconscientes.

Dice Wallas: “La abstención voluntaria de pensamientos conscientes sobre cualquier problema puede, en sí mismo, revestir dos formas: bien en trabajo mental consciente sobre otros problemas, o una relajación de todo trabajo mental consciente. El primer tipo de incubación economiza tiempo y, por lo tanto, es el mejor”.


3. Iluminación

Después de la incubación viene la etapa de la iluminación, ese destello de “insight” que no puede producir voluntariamente el yo consciente y que el “yo subliminal sólo puede acoger una vez que han flotado libremente todos los elementos reunidos durante la preparación y tienen ahora la capacidad de iluminar una formación nueva.


4. Verificación

Esta última etapa, al revés que la segunda y la tercera, comparte con la primera el esfuerzo consciente y deliberado para probar la validez de la idea y darle forma.

Cita Wallas a Poincaré: “Nunca el trabajo inconsciente proporciona directamente el resultado de un cálculo prolongado en el que sólo tenemos que aplicar reglas fijas. A todo lo que podemos aspirar de estas inspiraciones que son el fruto del trabajo inconsciente, es a obtener puntos de partida para esos cálculos.



Concluyendo…

Queremos resaltar la interrelación entre las cuatro fases o etapas, la intervención de los dos modos de pensamiento consciente e inconsciente, el hecho de que ninguna de ellas existe aislada de las demás porque el mecanismo de la creatividad es una máquina compleja con elementos innumerables y siempre en movimiento.

Una de las lecciones para el pensamiento estratégico es la importancia de los elementos inconscientes ya que la gran mayoría de los procesos estratégicos actuales sólo incorporan elementos racionales, conscientes y se olvidan de los que pueden indicarnos bien que sea de manera borrosa o incompleta, los potentes mecanismos inconscientes de nuestros cerebros.



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